sábado, 20 de noviembre de 2010

El Granero Fortificado de al-Darrax, o Cabezo de la Cobertera (Abarán/Blanca), podría ser Bien de Interés Cultural, con categoría de monumento

Hoy sábado, 20 de noviembre de 2010, en el Boletín Oficial de la Región de Murcia (Borm, nº 269), ha aparecido la Resolución de 8 de noviembre de 2010 de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales, por la que se incoa expediente de declaración de bien de interés cultural, con categoría de monumento, a favor del Cabezo de la Cobertera en Abarán y Blanca (Murcia).

La solicitud presentada por el Ayuntamiento de Abarán ha contado con la participación activa de la Asociación Cultural “La Carrahila”, que, en la última década, ha investigado este yacimiento y su relación directa con la alquería andalusí de al-Darrax, como se ha dejado ver en varias publicaciones. La solicitud cuenta con el informe favorable de los técnicos del Servicio de Patrimonio Histórico.

El granero fortificado de al-Darrax o Cabezo de la Cobertera (información extraída del artículo de Jesús Joaquín López Moreno “La alquería andalusí de al-Darrax: un despoblado entre Abarán y Blanca”, Actas I Jornadas de Investigación y Divulgación sobre Abarán. 30 abril / 7 mayo, 2010, Murcia, 2010, 23-44).

La primera información que hemos registrado del yacimiento arqueológico del Cabezo de la Cobertera (Abarán/Blanca) se la debemos a Jorge Aragoneses. Éste hizo, en 1974, un breve recorrido por el patrimonio arqueológico dado en el Término Municipal de Abarán:
«Revelador de núcleos de población estáticos son los restos de una atalaya -en la cumbre- y de un cementerio -en la ladera- del Cabezo de la Cobertera, en el pago de La Corona, situado a unos 3 Km. al SE. de Abarán (…). De este yacimiento proceden numerosos fragmentos cerámicos correspondientes a los distintos tipos musulmanes de la segunda mitad del s.XII y primeras décadas del s.XIII, así como alguna moneda de plata y bronce de la misma cultura y cronología».
Con posterioridad, en 1989, Flores Arroyuelo apunta:
«Dentro del Valle de Ricote, en la explanada que culmina el Cabezo de la Cobertera, o Cabezo Grande, entre Blanca y Abarán, existe el trazado de planta de unas cuantas casas todavía sin excavar del tipo cuadrado y de medidas de dos por tres metros, que por los restos de cerámica que asoman muestran que estuvieron habitadas por árabes en épocas aún sin determinar aunque presumiblemente en el siglo XII».

Las excavaciones arqueológicas sistemáticas en el Cabezo de la Cobertera llegaron entre los años 1988 y 1990, cuando un grupo de investigadores franco-belga, formado por François Amigues, Johnny De Meulemeester y André Matthys, se interesó por el estudio del poblamiento andalusí dado en el Valle de Ricote. Las tres campañas veraniegas en el Cabezo de la Cobertera revelaron la existencia de un granero colectivo fortificado de tradición beréber de finales del periodo almohade:

El yacimiento arqueológico está asentado sobre la cima amesetada del Cabezo de la Cobertera, a una altitud de 254 metros, dominando el paraje de Darrax. Su diámetro mayor, en orientación norte-sur, tiene una medida de 43 metros, mientras que el menor (este-oeste) alcanza los 28 metros. El cerro testigo presenta un perfil troncocónico de fuertes pendientes que lo convierten en uno de los enclaves con mejores defensas naturales de toda la Vega Alta del Segura. El área arqueológica está formada por más de treinta estructuras adosadas, situadas las periféricas al recinto de manera que su parte posterior sirviese de cerco o muralla. Cada habitáculo consta de un umbral que da paso a un espacio rectangular de entre 1,5 y 2 metros de ancho, por una longitud variable, alcanzando alguno casi los 5 metros. En el interior de muchas estructuras se localiza la despensa para guardar el grano, así como el espacio utilizado por el guarda, como indica la presencia de un hogar para el fuego. Las calles del recinto son muy angostas e irregulares, encontrándonos con un aljibe construido con sólido tapial, con capacidad para 15,47 m3. En el granero fortificado se registra una plazoleta, quizás empleada para airear el grano. Destacable es la presencia de un posible oratorio en la zona más perturbada con la que se encontraron los arqueólogos, al oeste de la cisterna, donde se localizó una bola de estuco semejante a las que decoran las cúpulas de los morabitos. Siguiendo con las conclusiones de las memorias de arqueología, el granero fortificado tuvo algunas modificaciones en su organización espacial dentro del mismo periodo andalusí, constatándose, como ejemplo, reformas en el trazado de las calles, sobreelevando el nivel de las mismas y destruyendo estructuras, por lo que en los umbrales de algunos habitáculos se tuvieron que poner escaleras de uno o dos peldaños para salvar el desnivel. Ante la controversia manifestada por los arqueólogos sobre su abandono al final del periodo andalusí (¿1243-45 o 1266?), ya ultimamos que debió ser arruinado en el momento de la dominación de la sublevación mudéjar en 1266, al haberse obtenido un dirhem de cobre anónimo de los Banū Hūd, con ceca de Murcia y fechado en 1247. Con posterioridad, en el siglo XV, el recinto volverá a ser habitado, según los resultados de las intervenciones sistemáticas.

Johnny De Meulemeester (1946-2009) realizó un estudio etno-arqueológico correspondiendo el granero colectivo fortificado del Cabezo de la Cobertera con el «agadir» de carácter beréber dado en el Sur de Marruecos. De su trabajo, sabemos que era un emplazamiento construido por la tribu o clan, asignándosele a cada cabeza de familia un espacio donde poder construir y mantener una o varias estructuras para almacenar el grano o guardar los enseres. Cada dueño elegía al guarda encargado de custodiar permanentemente la estructura que encerraba la base de la subsistencia, estando aquí el motivo del carácter sagrado que se le otorga al «agadir», constituyéndose como un recinto inviolable. Además de la funcionalidad descrita para la conservación del grano a largo plazo, también se le atribuye una defensiva. Al respecto, recordó que estos graneros comuneros surgieron por la coincidencia de la economía rural y el miedo a la guerra, pronosticando la posible construcción del «agadir» de La Cobertera en los momentos de inseguridad que caracterizaron el periodo almohade (1172-1228).

La importancia del granero comunal fortificado, del que venimos escribiendo que perteneció a la alquería de al-Darrax, y que fue construido por miembros de esta tribu con esencia beréber, radica en que es el único ejemplo dado en al-Andalus, pues la fortificación rural típica fue la constituida por «celoquia» (parte más elevada de una fortaleza) y «albacar» (zona amurallada para refugio de la población), tal como la tenemos presente en la comarca.